Capítulo 6
—Creo que no te he oído bien —dijo _______ con los ojos
como platos. Era
imposible. «¿Tom Kaulitz... virgen?»
—Me has oído bien —contestó él—, y no es tan disparatado
como debe
parecerte. El viejo McNaber, nunca ha estado con ninguna
mujer, y tiene ya unos setenta
y tantos. Puede haber muchas razones para que un hombre
no llegue a tener esa
clase de experiencia: la moralidad, los escrúpulos, el
aislamiento, o simplemente la
timidez. Además, yo nunca he querido acostarme con una
mujer solo para poder decir
que lo había hecho. Necesitaba que fuera una mujer que me
importara. Supongo que
soy uno de esos idealistas que, si no encuentran nunca a
la persona adecuada, se
mantienen en el celibato de por vida. Además, creo que
son más bien una minoría los
que se acuestan con cualquiera, incluso en estos tiempos
en que todo el mundo presume
de ser tan liberado. Solo un idiota se arriesgaría tanto
con las enfermedades que se
pueden contraer.
—Es cierto —asintió _______ mirándolo pensativa—. ¿Y
nunca has...? Bueno,
¿nunca has sentido deseo de...?
—Ese es el problema —contestó Tom mirándola fijamente a
los ojos.
—¿Cuál?
—Que sí he sentido deseo. Por ti.
La joven se apoyó contra la encimara para asegurarse de
que no perdía el
equilibrio.
—¿Por mí?
—La noche que llegaste, cuando yo estaba enfermo y me
estabas enjugando el
sudor con la esponja, cada vez que tus cabellos rozaban
mi pecho... Esa es la razón por
la que te he estado poniendo las cosas tan difíciles, la
razón por la que he sido tan
brusco contigo — añadió dejando escapar un suspiro—. No
sé cómo controlar mi deseo,
y tampoco sería capaz de levantarte, echarte sobre mi
hombro y llevarte a mi habitación...
y menos con Elliot y Harry aquí. Ni siquiera aunque
hubieras sido la clase de
mujer libertina que pensaba que eras... Pero lo cierto es
que el que tú seas tan inocente
respecto al sexo como yo lo pone aún más difícil.
De pronto las piezas del rompecabezas habían empezado a
encajar en la mente
de _______, y lo estaba admirando fascinada. No, no era
un hombre mal parecido. Era
fuerte y tremendamente sexy, y muy terrenal. Y le
encantaban sus ojos, tan
expresivos.
—Pues, afortunadamente para ti, yo también soy bastante
tímida —murmuró.
—Excepto cuando quieres arrancarme la camisa —replicó Tom
entre risas.
Fue hasta la mesa, donde había dejado el sombrero
vaquero, se lo colocó en la
cabeza y se puso también la chaqueta, que había colgado
en el respaldo de la silla.
Mientras la abrochaba, observó que la expresión en el
rostro de _______ se
había tornado triste y seria. Seguramente estaba
acordándose otra vez del ternero.
—Si te mantienes ocupada no pensarás tanto en ello —le
dijo con voz queda—. Es
parte de la vida, ______, no te quiebres la cabeza.
—Lo sé —musitó ella, esbozando una sonrisa—. Estoy bien.
Tom le dirigió una cálida mirada, haciéndola enrojecer
ligeramente, y salió por
la puerta trasera.
Esa noche, después de la cena, Harry subió a acostarse en
cuanto terminó de
recoger los platos. Tom estaba como de costumbre en su
despacho con los libros de
cuentas y Elliot había persuadido a _______ para que
siguieran con las lecciones de
música. Estaban sentados los dos en el salón, frente al
teclado, cuando el muchacho le
confesó que había estado presumiendo ante sus amigos del
colegio de que su invitada
era músico profesional.
—¿Dónde tocas, _______? —le preguntó mirándola con
curiosidad—. Tal vez te
haya visto tocando en algún sitio. Es que... me resultas
tan familiar...
La joven se puso tensa al instante. Elliot le había dicho
que le gustaba la música
rock, y también que su padre le había escondido las
cintas que tenía. Si entre ellas
había alguna de su grupo, Desperado, tendría una foto de
ella y del grupo en la
carátula, y tal vez por eso su cara le sonaba.
—Es que tengo un rostro muy común —repuso con una
sonrisa.
—¿Tocas en alguna orquesta? —insistió él.
—No, toco sola, en clubs nocturnos —improvisó ______.
Bueno, tampoco era
mentira después de todo: una vez había cantado en uno
para sustituir a una amiga
enferma—. Principalmente hago acompañamientos a grupos.
—¡Caray! —exclamó Elliot—. Me apuesto algo a que conoces
a un montón de
cantantes y músicos famosos.
—Bueno, sí, a algunos —asintió ella.
—¿Y en qué ciudades has tocado?
—En Nueva York, en Nashville... donde me den trabajo.
Elliot bajó la vista y pasó suavemente los dedos por las
teclas.
—No te molesta tener que enseñarme... ¿verdad?
—Por supuesto que no, Elliot —replicó ella mirándolo con
cariño—. ¿Te está
resultando difícil?
—La verdad es que un poco sí —admitió él — . Nunca pensé
que hubiera tantas
escalas y todo eso.
—Bueno, la música es un arte, y como tal es algo
complejo, pero, como te dije,
una vez aprendas lo básico, podrás tocar cualquier cosa.
El chico miró su reloj de pulsera.
—Será mejor que suba a pasar a limpio esa redacción de
lengua antes de cenar, o
papá se enfadará conmigo —le dijo levantándose con un
suspiro—. Hasta luego.
_______ le hizo un gesto de despedida con la mano
mientras el chico subía las
escaleras.
La joven suspiró también, y comenzó a tocar una canción
que su grupo había
grabado dos años atrás. Era una balada triste y melancólica
acerca de un amor
imposible, que les había hecho ganar un Grammy. Solo al
cabo de unos instantes se
percató de que... ¡estaba cantando! Después de aquel
trágico suceso había pensado
que nunca podría volver a cantar, pero su voz, dulce y
pura como la de una alondra,
estaba inundando quedamente el salón.
—Elliot, por el amor de Dios... ¿te importaría apagar esa
radio? —dijo de pronto
Tom desde su estudio.
_______ se calló al momento, con el corazón en la
garganta. Se había olvidado de
su anfitrión. Era una suerte que hubiera tenido la puerta
cerrada, y que no se hubiera
asomado. Apagó el teclado y se fue a la cocina, feliz por
poder volver a cantar de
nuevo.
Una parte de ella quería quedarse viendo la televisión un
rato, con la esperanza
de que Tom saliera de su cubil, pero otra lo temía un
poco después del beso de
aquella mañana. Cada vez se sentía más atraída por él,
pero él no sabía quién era en
realidad, y ella no tenía valor para decírselo, porque
estaba segura de que se enojaría
al enterarse del engaño.
Subió las escaleras y se fue a su dormitorio. Se sentó en
la cama, frente al
espejo que había en el armario, y se soltó el cabello,
cepillándolo abstraída con largas
pasadas. De pronto, unos golpecitos tímidos en la puerta
la sobresaltaron.
Se sonrojó y se puso nerviosa, pensando que pudiera ser
Tom, pero cuando fue
a abrir, se encontró con Elliot. El muchacho se quedó
mirándola boquiabierto.
—¿Sí? —lo instó ella perpleja—. ¿Qué ocurre, Elliot?
—Um... no —balbució el chico—. Em... es que... olvidé
decirte buenas noches...
Bueno, pues... buenas noches —le dijo con una sonrisa.
_______ le deseó también buenas noches y cerró la puerta.
Elliot se quedó un
instante allí de pie, con la sonrisa aún en sus labios.
Se dio media vuelta y echó a correr,
pero no a su habitación, sino a la de su padre. Abrió
sigilosamente el armario y
sacó una caja de entre unas bolsas de viajes que la
cubrían, y levantó la tapa. Allí
estaban todas las cintas que le había confiscado su
padre. Rebuscó entre ellas, hasta
dar con la que buscaba, y la sostuvo frente a sí: en la
carátula aparecían cuatro hombres
con aspecto de duros, rodeando a una mujer joven muy
guapa, con el cabello rubio
y suelto. El grupo era Desperado, uno de sus favoritos, y
la joven... _______ Callaway...
¡pues claro!, ¡______!, ¡su ______! No podía creerlo.
Si su padre se enteraba, se enfadaría muchísimo, se dijo.
Metió la cinta en el
bolsillo de su pijama. Su padre no le dejaría salir en
dos semanas si se llegaba a dar
cuenta de que faltaba, pero las circunstancias eran
desesperadas. Tenía que proteger
a _______ antes de que su padre averiguara de quién se
trataba. ¡Caray!, ¡tenía a una
estrella del rock en su casa! Hubiera dado cualquier cosa
por contárselo a sus amigos y
compañeros de clase, pero sabía que si lo hacía, podría
llegar a oídos de su padre.
Volvió a cerrar la caja y a dejarlo todo como estaba, y
salió del dormitorio.
_______ casi se perdió el desayuno a la mañana siguiente
por lo tarde que se
despertó. Al entrar en la cocina, la sorprendió ver que
el cielo estaba azul por primera
vez en todos aquellos días, y que había dejado de nevar.
—Parece que se aproxima el chinook —dijo Harry con una
sonrisa al verla entrar.
Tom escrutó el rostro de la joven.
—Bueno, yo diría que aún faltan unos días —murmuró.
—¿Qué vamos a hacer hoy, papá? —inquirió Elliot.
Era sábado, y por tanto no había colegio.
—Pues podrías venir conmigo y ayudarme a dar de comer al
ganado —respondió
Tom.
—Y yo me quedaré aquí echándole una mano a Harry —dijo
______ al instante.
Tom entornó los ojos.
—Harry se las apaña muy bien solo. Puedes venir con
nosotros.
Después de todo, fue bastante divertido. ______ se sentó
con Elliot en la parte
trasera del trineo, ayudándole a empujar las pacas de
heno. Tom cortaba las
cuerdas, e inmediatamente todas las reses se aproximaban
a la carrera. Era bastante
cómico. A la joven le recordaban a esas mujeres que se
abalanzaban sobre los cajones
de bikinis y bañadores durante las rebajas, y no pudo
evitar prorrumpir en carcajadas.
Cuando regresaron a la vivienda, se había establecido
entre ellos una especie de
armonía y, por primera vez, _______ comprendió lo que era
ser parte de una familia.
Mirando a Tom, a Elliot y a Harry durante el almuerzo, se
preguntó cómo sería si
pudiera quedarse a vivir allí con ellos. Pero no, era
imposible, se dijo con firmeza. Solo
estaba allí de vacaciones. El mundo real estaba
esperándola al otro lado de la puerta.
Tom permitió que Elliot se acostará más tarde aquella
noche, así que _______ y
él se quedaron viendo una película de intriga mientras el
ranchero una vez más se
encerraba en el estudio con su papeleo.
A la mañana siguiente, fueron a la iglesia en el trineo.
_______ se había puesto la
blusa y la falda más clásicas que tenía para no atraer
demasiado la atención de la
gente de la comunidad.
A pesar de todo, cuando regresaron al rancho, se sentía
muy incómoda. La habían
estado observando con descaro, como si fuera su amante o
algo así.
Tom se acercó a ella por detrás en silencio mientras ella
secaba unos platos en
la cocina después del almuerzo.
—Lo siento, no pensé que fueran a reaccionar de ese modo
—murmuró.
—No pasa nada —le aseguró ella, conmovida por su
preocupación — , de verdad,
es solo que ha sido algo embarazoso.
Tom suspiró.
—Todo el mundo por aquí sabe que no le tengo precisamente
afecto a las mujeres
—le dijo—. Ese y no otro es el motivo de que te miraran:
sentían curiosidad por verme
acompañado. Es normal que la gente se quede sorprendida al
ver a un supuesto
misógino con una rubia preciosa.
—Yo no soy preciosa —balbució _______ tímidamente.
Tom dio un paso hacia ella. Aquel día, para ir a la
iglesia, se había puesto un
elegante traje gris perla con una camisa blanca y corbata
a juego con el pantalón y la
chaqueta. A Amanda le pareció que estaba más atractivo
que nunca, tan fuerte y
masculino, y le encantaba la colonia que se había echado.
—Ya lo creo que eres preciosa —murmuró.
Le acarició suavemente la mejilla, y su mano fue
descendiendo hasta rozar los
labios de la joven.
______ se quedó un momento sin respiración al mirarlo a
los ojos.
—¿Tom? —susurró.
Él tomó los brazos de la joven y los puso en torno a su
cuello, rodeando a su vez
con los suyos la cintura de ella, atrayéndola hacia sí.
______ se estremeció ante la sensualidad de sus manos,
tomando posesión de
sus caderas, y alzó el rostro hacia él ansiosa. Tom se
inclinó despacio y rozó
suavemente sus labios contra los de ella. Tras una ligera
presión, la hizo abrir la boca
para adentrarse en ella y explorarla con la lengua.
—Me encanta besarte así —murmuró apartándose—. Me produce
cosquillas por
toda la espalda.
—A mí también —asintió ella enredando los dedos en su
cabello y poniéndose de
puntillas para darle mejor acceso a su boca.
Tom aceptó la invitación en silencio, besándola despacio
y apasionadamente.
Gimió dentro de su boca, y la levantó del suelo en su
abrazo, mordisqueando dulcemente
sus labios, haciéndola gemir a ella también.
—¿Has dicho algo, _______? —inquirió Elliot desde el
salón.
Tom la bajó al momento y se apartaron el uno del otro
sonrojados.
—No... no, Elliot —contestó la joven en un tono más agudo
de lo normal.
Por suerte, sin embargo, debió darse por satisfecho con
la respuesta, porque no
fue a la cocina. Harry estaba fuera de la casa, pero
probablemente regresaría pronto.
La joven alzó la vista hacia Tom; y la tomó por sorpresa
la intensidad de su
mirada. El estaba admirando sus mejillas teñidas de
rubor, los labios hinchados por los
besos y los ojos brillantes por la emoción.
—Será mejor que me marche —balbució Tom.
—Sí —dijo ella tocándose suavemente la boca, como si
creyera que todo había
sido un sueño.
Tom le dirigió una sonrisa y salió de la cocina,
regresando al salón sin decir
nada más.
Fue una tarde muy larga, y se hizo más larga aún
precisamente por la necesidad
que sentía ______ de estar cerca de Tom. Cada vez que
levantaba los ojos durante
la cena, y después, mientras veían la televisión, se
encontraba con él mirándola
también, y cada vez ambos se sonrojaban. Su cuerpo tenía
hambre de él, y estaba
convencida de que a él le ocurría lo mismo.
Harry y Elliot subieron a acostarse, pero la joven se
quedó sentada en el sofá,
expectante e ilusionada como una quinceañera.
Tom apagó su cigarrillo con el aire de quien tiene todo
el tiempo del mundo, se
levantó de su sillón, fue junto a _______ y la alzó en
brazos.
—No debes tener nada que temer —le dijo en un susurro,
mirándola a los ojos.
La llevó a su estudio, cerró la puerta tras ellos y se
sentó en un sillón de cuero
con _______ sobre sus rodillas.
—Aquí no nos molestaran —le explicó Tom. Tomó una de las
manos de la joven y
la puso sobre su corazón—. Ni siquiera Elliot entra aquí
cuando tengo la puerta
cerrada —le dijo—. ¿Sigues queriendo quitarme la camisa?
—Pues sí... —tartamudeó _______—, Pero nunca he
desvestido antes a un
hombre...
—Yo tampoco tengo ninguna experiencia —le recordó él con
una sonrisa cómplice
—.Podríamos aprender juntos.
_______ sonrió también.
—Eso sería maravilloso.
Bajó los ojos a la corbata y trató de desanudarla sin
demasiado éxito.
—Deja, yo lo haré —se ofreció Tom riéndose. Con un hábil
movimiento se
deshizo de ella en un instante—. El resto te toca a ti
—le dijo a la joven con una
sonrisa picara.
Los dedos de _______, que con tanta pericia recorrían el
teclado, estaban de
pronto temblorosos por el nerviosismo, pero poco a poco
fue abriendo la camisa.
Pronto quedó al descubierto el tórax musculoso, de piel
aceitunada bajo una mata de
denso y rizado vello negro.
La joven posó las palmas de sus manos al masculino torso,
admirándose de la
fuerza con que le latía el corazón. Lo miró a los ojos.
—¿No te me estarás poniendo vergonzosa? —sugirió Tom
suavemente.
—Un poco. Hasta ahora, cada vez que un hombre se me
acercaba a medio metro
salía corriendo —confesó la joven —. Los tipos a los que
estoy acostumbrada no se
parecen nada a ti. La mayoría de ellos son unos
donjuanes, con un gran número de
conquistas a sus espaldas. Para ellos el sexo es algo tan
normal como tomarse un
caramelo —se quedó callada un momento—. Pero para mí esta
intimidad es algo nuevo
— le dijo sonrojándose un poco.
—Para mí también —asintió Tom. Su pecho subía y bajaba
por la excitación del
momento. Le acarició la cabeza—, ¿Por qué no te sueltas
el pelo, ______? —le pidió
—.Llevo días soñando con ello.
—¿Con que me soltara el pelo? —inquirió ella entre
divertida e incrédula.
Deshizo la trenza y lo abrió, encantada al ver la
fascinación en el rostro de
Tom. Él inclinó la cabeza y la besó en la garganta, a
través del pelo, y la atrajo hacia
sí.
—Tu cabello huele a flores... —susurró.
La joven se relajó con un suspiro, frotando el rostro
contra el hueco del cuello
de Tom, y enredó los dedos en el vello del pecho.
—... Y es tan sedoso... —continuó el ranchero. La tomó
por la barbilla y le hizo
alzar el rostro hacia él, tomando sus labios en el
silencio del estudio. Tom gimió
suavemente cuando ella le dejó entrar en su boca. Tomó a
la joven por los brazos y
la hizo girarse un poco, colocándola a horcajadas sobre
él, de modo que sus senos
quedaron pegados contra su pecho, y su mejilla contra su
hombro.
Tom sabía a tabaco y café, pensó _______, y era muy
apasionado. Le rodeó el
cuello con los brazos y se apretó un poco más contra él,
notando de pronto su
creciente excitación al moverse hacia sus caderas.
Tom emitió un gemido gutural. Los dos abrieron los ojos y
se miraron largo
rato, ella bastante sonrojada.
—Lo siento —murmuró él, como si aquella natural reacción
física lo avergonzara.
—No, Tom —lo tranquilizó ella estremeciéndose un poco—.
No tienes por qué
disculparte. Me... me gusta saber que me deseas —susurró,
bajando la vista a los
labios de él—. Es solo que... no lo esperaba. Nunca antes
había hecho esto con nadie.
El pecho de Tom se hinchó de orgullo ante esa confesión.
—Me alegro —dijo—, pero lo que siento por ti no es solo
físico.
La joven apoyó la cabeza en su hombro y sonrió.
—Para mí tampoco es solo algo físico —admitió acariciando
su rostro y
deteniéndose en los labios. Le encantaba el olor de su
cuerpo, su calidez, su fuerza...—.
¿Verdad que esto es increíble? —le preguntó riendo
suavemente—. Quiero decir, que
estemos tan verdes a nuestra edad...
Tom se rio también.
—Nunca me ha importado menos el no tener ninguna
experiencia —murmuró.
—Tampoco a mí —le aseguró ella suspirando feliz.
La mano de Tom acarició el hombro de la joven, bajó hasta
la cintura y ascendió
después hacia sus costillas. Ansiaba tocarle el pecho,
pero se detuvo, pensando que
quizá fuese ir demasiado lejos y también que era
demasiado pronto.
______ sonrió al verlo dudar y, mirándolo a los ojos,
tomó su mano y la puso
sobre uno de sus senos, entreabriendo los labios ante la
deliciosa sensación que aquel
contacto provocó en ella. Sintió que su pezón se
endurecía, y contuvo el aliento cuando
el pulgar de Tom comenzó a frotarlo en círculos.
—¿Has visto a alguna mujer... desnuda de cintura para
arriba? —susurró _______.
—No, solo en las fotos de las revistas y en las películas
—respondió él — . Me
encantaría verte así y acariciar tu piel.
La joven tomó de nuevo su mano y la llevó a la hilera de
botones de su blusa.
Tom fue desabrochándolos uno a uno y, tras sacar el
último de su ojal, abrió la blusa.
El sostén pareció dejarlo fascinado, y se quedó mirándolo
largo rato, con el entrecejo
ligeramente fruncido, como si estuviera tratando de
averiguar cómo desabrocharlo.
—Lleva un enganche frontal —susurró _______, llevándose
las manos al pecho
para abrirlo.
Sus dedos temblaron al hacerlo, y cuando lo hubo
conseguido, alzó los ojos para
observar la expresión en el rostro de Tom cuando
descubriera sus senos palpitantes.
Este contuvo el aliento extasiado.
—Dios mío —murmuró con verdadero fervor. La tocó con
dedos temblorosos y los
ojos fijos en las cumbres sonrosadas y erectas—. Dios
mío, es lo más hermoso que he
visto nunca...
Tom la hacía sentir increíblemente femenina. La joven
cerró los ojos y se
arqueó hacia el brazo que la rodeaba, gimiendo
suavemente.
—Bésalos... —le susurró con voz ronca, ansiando el tacto
de su boca.
Él se inclinó, deleitándose en la fascinación de la joven
ante sus besos y las
caricias de su lengua. Sus manos la atrajeron aún más
hacia sí. La piel de _______ era
tan suave al tacto como pétalos de flores, y temblaba
bajo sus ardientes labios,
mientras el aliento abandonaba la boca de la joven en
pequeñas ráfagas intermitentes.
Tenía los ojos cerrados; estaba abandonada al placer.
—Oh, Tom... Esto es tan dulce... —gimió con la voz
quebrada por la emoción.
Los labios masculinos abandonaron sus senos para ir ascendiendo
hasta llegar a
su garganta, mientras la atraía contra su pecho. Tom la
sintió estremecerse antes de
que ella le rodeara el cuello con los brazos y se
apretara más contra él, frotándose y
dejando escapar un glorioso gemido.
Entonces se detuvo y abrió los ojos, parecido a estanques
de oscuras y serenas
aguas, el cabello cayéndole desordenadamente sobre los
hombros y las mejillas
arreboladas. Estaba tan hermosa que volvió a robarle el
aliento a Tom, que se quedó
allí sentado, admirándola y devorándola con la mirada.
_______ se quedó quieta, sin
apenas respirar por miedo a romper el hechizo del
momento.
—Estos recuerdos me sustentarán durante el resto de mi
vida —susurró él.
—A mí también —murmuró _______. Extendió las manos para
acariciarle el
rostro—. No deberíamos haber hecho esto —dijo sintiéndose
culpable—, hará que mi
marcha sea más difícil.
Tom le impuso silencio besándola suavemente.
—Vivamos solo el presente —le dijo—. Además, aunque
tengas que marcharte, no
permitiré que te alejes de mí para siempre. No, no dejaré
que te vayas.
Los ojos castaños de _______ estaban llenos de lágrimas,
que empezaron a caer
por sus mejillas antes de que pudiera contenerlas. Tom la
miró preocupado.
—¿Qué ocurre? —inquirió tomando su rostro entre sus
manos.
—Nadie antes me había hecho sentirme querida —le explicó
ella, logrando esbozar
una sonrisa entre las lágrimas—. Durante toda mi vida
siempre me ha parecido que
estaba de más en todas partes.
—Aquí no estás de más. Ahora este es también tu hogar.
_______ suspiró y se acurrucó contra él, cerrando los
ojos para concentrarse en
la deliciosa sensación de piel contra piel y en el latido
de su corazón. Tom la tomó de
la barbilla y volvió a besarla con fruición. Pronto
volvieron a estar enredados el uno en
el otro, pero de repente, ella se notó temblar y se
apartó un poco de él, algo asustada
ante esas reacciones que no comprendía.
—Es deseo —le susurró Tom, acariciándole el pecho y
mirándola a los ojos—.
Me deseas tanto como yo te deseo a ti, ¿no es cierto,
________?
—Sí, sí... —gimió la joven cerrando los ojos.
Sin embargo, la mano de Tom se detuvo. La joven abrió los
ojos.
—No podemos hacerlo, _______, no de este modo. Yo... soy
un hombre chapado a
la antigua —dijo dejando escapar un profundo suspiro.
La joven estaba temblando aún más ante la idea de
interrumpir aquella escalada
de placer. ¿Por qué? Sintió deseos de decirle que mandara
la honorabilidad a paseo,
pero Tom la abrazó y le susurró dulcemente:
—Agárrate a mí, cierra los ojos y respira. Pasará pronto.
La joven hizo lo que le decía. No podía comprender cómo
iba a apagarse aquel
fuego que la consumía cuando sus senos estaban pegados a
su cálido tórax, pero al
cabo de unos segundos la ansiedad empezó a diluirse,
hasta que los temblores
desaparecieron por completo con un profundo suspiro que
exhalaron sus labios.
—¿Cómo puedes saber tanto si nunca has...? —inquirió
curiosa.
—Ya te lo dije —murmuró riéndose—, leí un libro que...
bueno, la verdad es que
he leído varios. Pero, Dios mío, leer acerca de ello no
puede siquiera compararse con
esto.
_______ se rio también y, dejándose llevar por un impulso
malicioso, lo mordió en
el hombro derecho a través de la tela de la camisa. Tom
se estremeció.
—No hagas eso —murmuró con voz ronca. La joven alzó el
rostro, y se quedó
fascinada por la expresión que vio en su rostro.
—¿Te ha gustado que te haya...? ¿Te he excitado?
—Sí —asintió él con una sonrisa—, demasiado —bajó la
vista a su pecho—. Y
también me excita ver tus senos desnudos, pero creo que
es mejor que paremos
mientras aún podamos.
Tomó las copas del sostén y lo abrochó, abrochándole
seguidamente la camisa.
—¿Decepcionada? —adivinó al mirarla a los ojos—. Yo
también querría haber
seguido, _______. Cada noche sueño contigo, con que
hacemos el amor, pero...
La joven también lo había imaginado varias veces, y lo
imaginó en ese momento, el
musculoso cuerpo bronceado de Tom moviéndose suavemente
sobre el suyo, bajo las
sábanas blancas...
—Oh, Tom, pero yo quiero que lo hagamos —gimió besándolo
con exquisita
ternura.
—Y yo —asintió él — . No dejo de verte en mi cama,
rodeándome con los brazos, el
colchón crujiendo bajo nosotros... —alzó el rostro hacia
ella con la respiración
entrecortada—. Te haría daño, siendo la primera vez, y no
estoy seguro de...
—Pero solo sería un momento —murmuró ella—, y lo
soportaría... sabiendo el
placer que vendría después.
—Oh, Dios, te daría placer hasta que quedaras exhausta
—dijo él con adoración,
tomando su rostro entre sus manos y besándola—. Pero
ahora debes irte a la cama,
_______, antes de que acabe doblado de dolor por contener
la excitación.
La joven sonrió contra sus labios, y dejó que él la
pusiera en el suelo. Al hacerlo,
se tambaleó ligeramente y Tom tuvo que sujetarla.
—¿Te das cuenta de hasta qué punto me afectas? —murmuró—.
Me haces sentir
mareada.
—Seguro que no tanto como tú a mí —replicó Tom
acariciándole el cabello y
mirándola con adoración—. Buenas noches —murmuró.
La joven se apartó de él con desgana y sin dejar de
mirarlo a los ojos.
—¿De verdad que nunca antes habías hecho esto? — inquirió
entornando los
ojos—. Para ser un principiante has estado muy bien.
—Lo mismo digo —contestó él con una sonrisa maliciosa.
______ se quedó observándolo un instante: el cabello
deliciosamente revuelto,
los labios hinchados por los apasionados besos, la camisa
arrugada... Caminó de
espaldas hacia la puerta, sin dejar de mirarlo,
fascinada.
—Yo que tú echaría el pestillo de tu puerta —susurró Tom.
La joven se rio encantada.
—Oh, no, tú sí que deberías hacerlo... como la otra noche
—repuso con una
sonrisa picara.
Tom se frotó la nuca incómodo al recordar aquella
niñería.
—Lo siento, aquello fue un golpe bajo.
—No, no, en realidad me sentí halagada —le aseguró
________ entre risas—.
Nunca en toda mi vida me había sentido tan peligrosa.
Ojalá tuviera uno de esos
negligés de seda negra.
—¿Quieres salir de aquí de una vez? —insistió Tom
riéndose también—. Si no
te marchas soy capaz de lanzarme sobre ti como una fiera
y hacerte el amor.
—¿Con Elliot en el piso de arriba? —inquirió ella
enarcando una ceja de forma
seductora—. Por favor, caballero, pensad en mi buena
reputación.
—Es exactamente lo que estoy intentando hacer, pero si no
te vas
inmediatamente... —dijo fingiendo que iba a levantarse y
saltar sobre ella.
—Está bien, está bien —murmuró ella entre suaves risas—.
Ya me voy —abrió la
puerta y se detuvo a mirarlo con el pomo en la mano—.
Buenas noches, Tom.
—Buenas noches, ________. Dulces sueños.
—Lo serán a partir de ahora —asintió ella. Cerró despacio
la puerta tras de sí, y
subió las escaleras en silencio para no despertar a
Elliot ni a Harry.
Solo cuando estuvo a solas en su habitación tuvo plena
conciencia de lo que había
hecho, y de los problemas que podía causar. Ella no era
libre, era _______ Callaway,
la cantante de un grupo de rock de éxito internacional.
Se estaba enamorando de Tom
y él de ella, pero, ¿qué diría cuando se enterara de
quién era en realidad?, y, más aún,
¿cómo se lo tomaría cuando supiese que le había mentido,
que le había ocultado la
verdad? Gimió enfadada consigo misma mientras se ponía el
camisón. No quería ni
pensarlo. Había pasado en un instante del cielo
al infierno.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL CAPITULO ... UNA DISCULPA POR NO AGREGAR AYER PERO MI ABUELO ANDA MALITO Y ESTUVO INTERNADO ... Y NO ME DIO TIEMPO A AGREGAR ... PERO AQUI ESTA ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) BUENO QUE ESTEN BIEN ... CUIDENSE MUCHO ...
Estuvo buenisimaaaa virgi me encanto que lastima que no pudieron seguir, que lindo Tom pero que pasara cuando se entere de la verdad?? huyy ya Elliot lo sabe me encanto virgi espero el aproximo cap y tranquila yo te entiendo y espero que tu abuelo se mejore..
ResponderEliminar*.*
ResponderEliminarSube pronto
Espero que se mejore pronto tu abuelo
Que capitulo para exitante!
ResponderEliminarSiguelaaa ;)
Que capitulo para exitante!
ResponderEliminarSiguelaaa ;)