miércoles, 11 de mayo de 2016

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Capítulo 8
Los siguientes días pasaron volando. La nieve había comenzado a derretirse, y
los cielos habían quedado despejados gracias al tan esperado chinook. Y llegó la noche
del concierto. _______ se puso un sensual vestido de cuero color crema con unas botas
a juego, y se dejó suelto el cabello, que le caía en suaves ondas sobre los hombros,
desparramándose por su espalda. No había sido capaz de decirle la verdad a Tom, así
que, si reunía el valor suficiente para subirse al escenario con el grupo, se enteraría
aquella noche. Tal vez no fuera la mejor manera, pero... sería menos difícil que
intentar explicárselo. Inspiró profundamente y bajó las escaleras.
Minutos después estaba sentada con Elliot y Tom en una de las mesas del
auditorio donde se iba a celebrar el concierto. A Elliot se lo veía tenso, y Tom no
parecía el mismo desde que la había visto descender las escaleras vestida de aquel
modo. No le había hecho ningún comentario, pero la joven lo notaba tirante.
_______ se preguntó con temor si después de aquella noche las cosas cambiarían
para siempre, si volvería a yacer con él en el diván de su estudio, intoxicada por sus
dulces besos mientras el fuego crepitaba en la chimenea. «Oh, Tom...», pensó, «te
quiero tanto...»
Elliot parecía incómodo con su traje azul, y empezó a estirar el cuello y a mirar
en derredor, buscando con la mirada al resto de componentes de Desperado.
—¿Qué buscas, hijo? —inquirió Tom.
Elliot se removió incómodo en su asiento.
—Um... estaba mirando a ver si hay por aquí alguien conocido —improvisó.
—A alguien conocido... —repitió su padre chasqueando la lengua—. Gente de la
farándula... No dejes que te impresionen, no son más que lentejuelas y focos. No
pertenecen a nuestro mundo, Elliot.
Eso era lo que pensaba, se dijo _______, sintiendo como si el estómago se le
hubiera llenado de plomo.
—Tienes la mano helada —murmuró Tom mirándola preocupado—. ¿Te
encuentras bien, cariño?
Aquella palabra hizo que una tímida oleada de calor la invadiera, y esbozó una
leve sonrisa. No tenía que perder la esperanza.
—Estoy bien —le aseguró apretándole la mano—. Tom, yo...
Pero no pudo terminar la frase, porque el espectáculo ya había empezado. Abrió
el concierto una cantante de la zona, con una vieja balada country, muy aplaudida por
los presentes. El presentador del acto volvió al escenario mientras la mujer se
retiraba. _______ esperaba que presentase la siguiente actuación, y poco podía
imaginarse lo que le esperaba.
—Damas y caballeros, imagino que todos conocerán el genio y el talento de los
componentes de un grupo que no necesita presentación: Desperado —hubo una enorme
ovación en el auditorio con entusiastas silbidos de los más jóvenes del público. El presentador,
con su imperturbable sonrisa, tuvo que esperar a que se calmaran para
continuar—. Han ganado innumerables premios, y el año pasado obtuvieron un Grammy
por Changes in the Wind. Sin embargo, su fama no es la razón por la que queremos
honrarlos esta noche —_______ sintió como si de pronto se le hubiera abierto un
agujero en el estómago. Para su sorpresa, una azafata se acercó al escenario para
entregar al presentador una placa—. Como seguramente algunos recordarán, hace algo
más de un mes, una adolescente murió en un concierto del grupo, y la cantante,
dejando a un lado su propia seguridad se bajó del escenario para intentar salvarla. Por
ese trágico suceso, el grupo suspendió la gira que estaba haciendo y han estado
retirados desde entonces de los escenarios. Nos enorgullece anunciarles que esta noche
están de vuelta con nosotros, y en mejor forma que nunca. Esta placa es un
reconocimiento de todas las personas que han organizado y que participan en este
evento a la valentía y generosidad de esta joven cantante —miró en dirección al
público—. _______ Callaway, ¿quieres subir aquí conmigo y unirte a tu grupo?
______ se había quedado paralizada. No se había esperado nada semejante,
pero al parecer los chicos debían saberlo, porque habían salido al escenario y estaban
sonrientes junto al presentador.
La joven miró a Elliot, que la estaba observando con adoración, y después se
volvió hacia Tom. Este estaba mirando en derredor, esperando ver levantarse a la
cantante de la que el presentador estaba hablando porque el nombre con el que
_______ se había presentado el día que se conocieron, no había sido precisamente el
artístico.
La joven le dijo un «hasta ahora» en voz muy queda, y lo escuchó balbucir un
«¿qué?» extrañado mientras se ponía de pie y se dirigía hacia el escenario. Se sintió
incapaz de volver la vista atrás, pero casi podía sentir la mirada furiosa del ranchero
en su espalda, y pronto sus pensamientos se vieron ahogados por los aplausos
ensordecedores del público.
—Gracias —musitó mientras tomaba la placa de manos del presentador y se
besaban en la mejilla.
Tomó el micrófono que le tendía el hombre y se colocó entre Johnson y Deke
para hablar.
El rostro de Tom parecía debatirse entre la ira y el más absoluto asombro.
—Muchas gracias a todos. Para mí estas últimas semanas han sido muy duras,
pero ahora estoy bien. Quiero mandar desde aquí todo mi apoyo a los padres de
Wendy, aquella chica —murmuró con la voz quebrada por la emoción. El público
aplaudió de nuevo, y la azafata regresó para llevarse el micrófono y la placa para que
pudieran ocupar sus lugares en el escenario.
Antes de situarse frente al micrófono, _______ susurró algo a Hank que este
comunicó a los otros, quienes asintieron con la cabeza.
—Querría dedicarle esta canción —dijo la joven—, a un hombre y a un chico muy
especiales, con todo mi amor.
El batería marcó el ritmo de una de sus baladas más conocidas, Lave Singer. Era
una canción que llegaba al corazón, sobre todo cuando era interpretada por la voz
única e inigualable de ________. La joven puso toda su alma en cada palabra,
imprimiéndoles sentimiento, pero Tom no parecía estar escuchándola, porque al cabo
de un rato se levantó e hizo que Elliot se levantara también, arrastrándolo fuera del
auditorio.
________ no supo cómo pudo terminar la canción. Tras dejar las últimas notas
flotar en el aire, todos los presentes se pusieron de pie, aclamándolos con una cerrada
ovación. A petición del público tuvieron que hacer un bis y, tal y como se había temido
_______, cuando salieron del edificio, no había rastro de la camioneta de Tom. ¿Por
qué había tratado de engañarse, pensando que al menos esperaría para pedirle
explicaciones?, se dijo la joven con amargura. Tom había expresado claramente lo
que sentía cuando se había levantado y se había marchado sin mirar atrás.
—Me temo que tendré que buscarme algún sitio donde alojarme antes de volver a
la ciudad —le dijo a los chicos esbozando una sonrisa triste.
—¿No lo ha encajado bien, eh? —inquirió Hank con voz queda—. Lo siento, nena.
Tenemos una suite enorme en el hotel. Puedes quedarte con nosotros si quieres.
Mañana iré al rancho y recogeré tus cosas.
—Gracias, Hank —murmuró ella. Inspiró profundamente y apretó la placa contra
su pecho—. ¿Dónde será la próxima actuación?
—Esa es mi chica —dijo el hombretón rodeándola con el brazo.
—San Francisco será nuestra próxima parada —le explicó Johnson.
—Ya tenemos reservado el hotel, y mañana tomaremos un autobús —intervino
Deke.
La joven esbozó una sonrisa maliciosa girándose hacia Hank, quien contrajo el
rostro molesto.
—Sí, bueno, ya sabes que tengo pánico a los aviones.
—Gallina —lo picó ______—. Pues lo que soy yo no tengo intención de pasarme
todo el día metida en un autobús. Tomaré el primer vuelo y me reuniré con vosotros
en el hotel.
—Como quieras —dijo él encogiéndose de hombros—. ¿Vamos todos a tomar algo
para celebrar nuestro regreso a los escenarios?
______ no durmió apenas esa noche, y por la mañana vio a Hank partir hacia el
rancho de Tom en el todoterreno que habían alquilado.
Volvió más de una hora después.
—¿Pudiste recoger mis cosas? —le preguntó _______ cuando entró en la suite.
—Sí, la maleta que dejaste en la cabaña de Durning, y la que te habías llevado al
rancho. Las he dejado en recepción y las subirán ahora —contestó el grandullón—. El
chico te manda una nota —dijo tendiéndosela.
—¿Y Tom? —inquirió la joven insegura.
—No estaba allí. Solo vi al chico y al viejo —respondió Hank. Al ver la expresión
triste en el rostro de ________, le dijo—: no le des más vueltas. Seguramente no habría
salido bien. Tú naciste para estar bajo los focos, nena, para deslumbrar.
—¿Tú crees? —replicó ella con desgana.
De algún modo, aunque pareciera una locura, todos esos días había tenido la
impresión de que podría encajar fácilmente en el mundo del ranchero.
Se dejó caer en el sofá y desdobló la nota de Elliot:

_______, estuviste genial. Siento no haber podido quedarme a escucharte hasta
el final. Papá no abrió la boca durante todo el camino a casa, y anoche se encerró en su
estudio y no ha salido hasta esta mañana. Dijo que se iba a cazar, pero no llevaba el
rifle. Espero que estés bien. Escríbeme cuando puedas. Te quiere, Elliot.

La joven tuvo que morderse el labio inferior para no llorar. «Querido Elliot...». Al
menos aún seguía importándole al muchacho. Sin embargo, había caído en desgracia
ante los ojos de Tom, y estaba segura de que era algo definitivo. Nunca la perdonaría
por haberlo engañado. No sabía qué hacer. Era incapaz de recordar un solo momento
en toda su vida en que se hubiera sentido tan desgraciada.
El grupo pasó el resto del día ultimando los detalles de la actuación en San
Francisco con Jerry, su manager, y reservaron el billete de avión para ________ a
primera hora del día siguiente.
La joven se retiró temprano a la suite para intentar llamar al rancho antes de
que subieran los chicos.
Tenía que intentarlo una última vez, se dijo a sí misma. Tal vez si Tom la dejara
explicarse... Marcó el número. El teléfono dio un tono, otro, otro... la joven contuvo el
aliento.
—Kaulitz —contestó una voz profunda y cansada.
El corazón de _______ saltó dentro de su pecho.
—¡Tom! —exclamó—, Tom, por favor, déjame explicarte...
—No necesito ninguna explicación. ________. Me mentiste, me hiciste creer que
eras una chica tímida que tocaba acompañamientos con su teclado. Te has reído de mí.
—Eso no es cierto, Tom, yo...
—Todo ha sido una gran mentira, ¡nada más que una sucia mentira! Bien, pues
regrese con su público, señorita Callaway y siga grabando discos o álbumes o como
diablos quiera que los llamen. Nunca te he querido, excepto en mi cama, así que no es
una gran pérdida para mí —mintió. Pero _______ no podía ver la agonía en sus ojos ni su
rostro contraído.
Tom seguía amándola, y aunque al principio se había enfadado porque no le
hubiera dicho la verdad, con las horas el enfado había pasado, quedando en su lugar la
convicción de que una artista de éxito internacional, una mujer con tanto talento, no
podía ser feliz a su lado. No tenía nada que ofrecerle, nada que pudiera reemplazar la
fama y el mundo a sus pies. Nunca hasta ese momento se había sentido tan inferior,
tan común. Verla sobre aquel escenario había sido como una horrible pesadilla que
hubiera tenido despierto, una pesadilla que había puesto a _______ fuera de su alcance
para siempre.
—Tom... —musitó la joven espantada—, Tom, no puedes estar hablando en
serio...
—Estoy hablando muy en serio —dijo él sintiendo un nudo insoportable en la
garganta. Cerró los ojos—. No vuelvas a llamar, no vengas por aquí, no nos escribas.
Eres una mala influencia para Elliot —y colgó el teléfono sin decir otra palabra, la
frente bañada en sudor, y se tapó el rostro con las manos, horrorizado por lo que
acababa de hacer.
_______ se había quedado paralizada mirando el auricular. Despacio, muy
despacio, lo colgó, al tiempo que las lágrimas empañaban sus ojos.
Como un autómata, se puso el camisón, se metió en la cama y apagó la luz de la
mesilla. En la oscuridad, las crueles palabras de Tom martilleaban en su cerebro. La
joven se giró y hundió el rostro en la almohada. No sabía cómo podría seguir viviendo
con el desprecio de Tom, del único hombre al que había amado, sobre sus espaldas.
La odiaba, creía que había estado jugando con él, divirtiéndose a su costa. Las lágrimas
quemaban sus ojos. Como un hermoso jarrón que alguien hubiera tirado al suelo de un
manotazo, con la misma brusquedad había acabado su sueño y, al igual que el jarrón
habría quedado hecho añicos, del mismo modo sería imposible reconstruir ese sueño.
Tal vez Hank tuviera razón, tal vez fuera mejor así... Ni ella misma podía creerlo.
«Da igual lo que crea», se dijo. Tendría que aprender a pensar así. Había trabajado
mucho para llegar a donde había llegado, había tenido que superarse a sí misma, y no
podía tirarlo todo por la borda. Además, se debía a sus fans, que la habían apoyado
desde el principio. Se lo debía a Wendy.
A pesar de su firme decisión de no dejarse llevar por la tristeza, cuando se
levantó a la mañana siguiente, a _______ le pareció que era el fin del mundo. Los chicos
bajaron su equipaje, sin hacer ningún comentario acerca de sus ojos hinchados, el
rostro pálido y sin maquillar, y el cabello recogido de un modo descuidado. Tenía un
aspecto terrible, lo sabía, pero no le importaba.
Los chicos se despidieron de ella deseándole buen viaje y se apresuraron para no
perder el autobús. A los pocos minutos llegó el taxi que le había pedido el
recepcionista, y un botones la ayudó con las maletas.
Cuando llegó al aeropuerto facturó las maletas, y entró sonámbula en el avión,
siguiendo a los demás pasajeros. Una azafata la condujo a su asiento, donde se dejó
caer cansada, y se abrochó el cinturón de seguridad.
Atendió hastiada a la demostración e indicaciones de la otra azafata sobre casos
de emergencia y choque, y al final el piloto anunció que enseguida despegarían.
_______ se despidió en silencio de Tom, de Elliot, y de Harry, sabiendo que no
volvería a verlos. Contrajo el rostro ante aquel pensamiento. «¿Por qué, Tom?», gimió
para sus adentros, «¿por qué no quisiste escucharme?»
El aparato se deslizó por la pista, y alzó el vuelo. A _______ le pareció que había
sido un despegue algo lento y torpe, pero al rato sacudió la cabeza: estaba empezando
a parecer Hank...
Trató de entretenerse mirando por la ventanilla, pero la vista de las montañas
nevadas hacía que volviera a pensar en Tom y... De pronto unos gemidos lastimeros
del asiento de detrás la sobresaltaron. Se volvió y vio que se trataba de un hombre de
unos sesenta años, bastante obeso, con una mano en el pecho, y sudando
abundantemente.
— ¡Dios mío!, creo que está teniendo un ataque al corazón —dijo alarmado el
ejecutivo sentado a su lado—. ¿Qué podemos hacer?
—Déjeme a mí, sé cómo hacer un masaje cardíaco —dijo desabrochándose el
cinturón y levantándose—. Vaya usted a llamar a una de las azafatas.
El ejecutivo se desabrochó también el cinturón de seguridad y se levantó, pero
apenas hubo dado unos pasos por el pasillo, cuando el piloto gritó muy agitado por los
altavoces que adoptaran la posición de choque. _______ se quedó paralizada, no podía
moverse, y antes de que pudiera reaccionar, pudo sentir cómo la fuerza de la gravedad
aumentaba a medida que el avión caía. Perdió el equilibrio y, antes de caer al suelo
inconsciente, su último pensamiento fue que no volvería a ver a Tom.

Elliot estaba viendo la televisión sin demasiado interés, deseando que su padre
hubiera escuchado cuando ________ trató de explicarse, Suspiró con pesadumbre y se
metió en la boca otra patata frita.
De pronto, la película que estaba viendo en el canal local fue interrumpida por un
boletín de noticias de última hora. Elliot frunció el ceño, pero al escuchar lo que
estaba diciendo el reportero se levantó corriendo y fue a buscar a su padre.
Tom estaba en su estudio sin lograr concentrarse en lo que estaba haciendo
cuando su hijo entró a toda prisa, con las pecas más marcadas que nunca sobre el
rostro lívido.
—¡Papá, ven rápido! —le dijo—. ¡Rápido!
El primer pensamiento de Tom fue que le había ocurrido algo a Harry, pero
cuando Elliot se detuvo frente al televisor, lo miró extrañado, y después fijó la vista
en la pantalla, donde estaban mostrando imágenes de un reportero en el aeropuerto.
—... el avión se estrelló hace unos diez minutos según la información de que
disponemos —estaba explicando un hombre que seguramente era el gerente del
aeropuerto—. Hemos enviado helicópteros en busca del aparato siniestrado, pero el
viento es muy fuerte, y el área en la que ha caído el avión es inaccesible por carretera.
—¿De qué avión...? —farfulló Tom.
—Repetimos la noticia para los telespectadores que acaben de sintonizarnos
—dijo el reportero apartando el micrófono del gerente—: Un vuelo charter se ha
estrellado en algún lugar de las Grandes Montañas Tetón. Un testigo ocular
entrevistado por nuestra cadena dijo que vio salir llamas de la cabina del aparato, para
después caer en picado sobre las montañas, perdiéndolo de vista. Entre el pasaje del
avión se encontraban dos importantes ejecutivos de San Francisco, Bob Doyle y Harry
Brown, y la cantante del grupo de rock Desperado. _______ Callaway.
Tom se dejó caer en el sillón temblando de tal modo que este se tambaleó
ligeramente. Se había puesto tan pálido como Elliot. Había dejado de escuchar al
reportero. En su mente escuchaba una y otra vez las cosas horribles que le había
dicho a _______: que no la amaba, que no quería volver a verla. Y ahora... estaba
muerta. Tom no se había sentido peor en toda su vida. Era como si le hubiesen
cortado un brazo o una pierna, como si le faltase el aire en los pulmones.
Solo entonces comprendió hasta que punto la amaba... cuando ya era demasiado
tarde para retractarse de sus palabras, cuando ya era demasiado tarde para ir a por
ella y llevarla a casa. Pensó en su frágil figura, tendida sobre la fría nieve, y un gruñido
de frustración escapó de su garganta mientras se frotaba el rostro angustiado: la
había apartado de su lado porque la amaba, porque no quería hacerla desgraciada, pero
ella jamás lo sabría. Su último recuerdo de él debía haber sido de odio y dolor. Habría
muerto pensando que no le importaba en absoluto.
—No puedo creerlo —balbucía Elliot, meneando despacio la cabeza—, no puedo
creerlo... El viernes estaba en el auditorio, cantando de nuevo... —su voz se quebró, y
rompió a llorar amargamente, dejándose caer en el sofá.
Tom no podía soportarlo. Se levantó, pasando por delante de Harry, que lo miró
sin comprender la palidez de su rostro, ni dónde iba con tanta prisa, y salió de la casa,
cayendo al suelo de rodillas con los puños apretados contra los sucios restos de la
nieve derretida y con el rostro contraído.
—¡___________!
El eco reverberó su grito desgarrado. Tembloroso y agitado, apenas fue
consciente de que Harry había salido detrás de él y estaba a su lado. Le había puesto
una mano en el hombro.
—Elliot me lo ha contado —murmuró.
Tom se puso de pie tambaleándose.
El anciano se había metido las manos en los bolsillos y miraba con tristeza el
establo, donde _______ tantas veces había estado, alimentando a los terneros.
—Dicen que por culpa del viento y lo inaccesible que es el lugar, probablemente
no podrán rescatar los cuerpos.
El ranchero no quería siquiera pensar en la idea de dejarla para siempre en la
cumbre de la montaña, enterrada en la nieve, entre los restos calcinados de un avión.
Apretó los dientes.
—Yo la sacaré de allí —masculló—, Harry, saca mi equipo de esquí y mis botas del
garaje, y mi traje de aislamiento térmico del armario del vestíbulo. Voy a llamar a
Terry Meade.
—¿El jefe de la Patrulla de Esquí de Larry's Lodge?
—Sí. Puede conseguirme un helicóptero para subir allí arriba.
Volvieron a entrar en la casa y Harry se apresuró a buscar lo que Tom le había
pedido mientras este agarraba el teléfono.
—¡Tom Kaulitz! —exclamó Terry cuando su secretaria le pasó la llamada—,
¡justo el hombre que necesitaba! Se ha estrellado un avión en...
—Lo sé —lo interrumpió Tom — . Conozco a la cantante que viajaba en él.
Escucha, ¿podrías conseguirme un mapa topográfico de la zona y un helicóptero?
También necesitaré un kit de primeros auxilios, algunas bengalas...
—Enseguida —contestó Terry—, tendrás todo lo que quieras... pero me temo que
por desgracia el kit de primeros auxilios no te sirva de nada. Lo siento. No parece
probable que haya supervivientes...
—Da igual, ponlo de todas formas, ¿quieres? —le espetó Tom, tratando de
controlar las náuseas. — Estaré ahí en media hora.
—Bien, te esperamos.
Mientras Tom se ponía el equipo de esquí, Elliot se acercó con los ojos
enrojecidos y la cara más triste que le había visto nunca.
—Supongo que no me dejarás que te acompañe... —musitó.
—No es lugar para ti —contestó su padre—. Dios sabe lo que me encontraré
cuando llegue al lugar del accidente.
Elliot se mordió el labio inferior.
—¿Ha muerto, verdad papá? —inquirió en un hilo de voz.
Tom contuvo las lágrimas a duras penas.
—Quédate aquí con Harry. Os llamaré en cuanto sepa algo.
—Ten mucho cuidado, papá —murmuró el chiquillo abrazándolo—. Te quiero.
—Yo también te quiero, hijo —dijo el ranchero emocionado, atrayéndolo con
fuerza hacia sí—. No te preocupes por mí. Sé lo que estoy haciendo, estaré bien.
—Buena suerte —le deseó Harry estrechándole la mano.
—La necesitaré —masculló Tom. Hizo un gesto de despedida y salió de la casa.
Cuando detuvo la camioneta frente al cuartel de la Patrulla de Esquí, ya estaban
congregados allí Terry Meade con varios miembros de la patrulla, el piloto del
helicóptero, y el sheriff del condado y su ayudante, tratando de mantener a raya a los
medios de comunicación que se habían desplazado hasta allí.
—Esta es la zona en la que creemos que cayó el avión —le explicó Terry a Tom,
señalando una zona en el mapa que había extendido sobre una mesa plegable—, el pico
Ironside. El helicóptero trató de llegar al valle que hay al pie, pero el viento se lo
impidió. El arbolado es muy denso en esa área, y la ventisca de nieve limita mucho la
visibilidad. Voy a mandar a los chicos a peinar estos puntos —dijo indicando varios
lugares en los alrededores de Ironside en el mapa—, pero ese pico es criminal... varios
locos temerarios se han matado tratando de descender por él. Si alguien puede llegar
allí, eres tú.
—Muy bien, vamos a hacerlo —asintió Tom decidido.
—De acuerdo. Si encuentras el avión enciende una bengala. Te he metido un
teléfono móvil en la mochila, junto con las otras cosas que me pediste. Tiene más
cobertura que nuestros walkie-talkies —miró en derredor—. ¿Todo el mundo sabe lo
que tiene que hacer? —los hombres asintieron con la cabeza—. Bien, vamos allá.


HOLA!! UNA DISCULPA POR NO AGREGAR ... MI ABUELO AYER SE PUSO MUY MAL Y YO LA VERDAD NO TENIA CABEZA PARA ACORDARME Y AGREGAR ... GRACIAS A DIOS YA EL ESTA BIEN ASI QUE YA HOY PUDE AGREGAR ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... YA TERMINA :( ... HASTA PRONTO :))

4 comentarios:

  1. Me encanto pero no creo que (Tn) haya muerto pero si que este herida.. ojala Tom la encuentre y le pida perdón x todo lo que le dijo.. que bueno que tu abuelo ya este mejor virgi me alegro mucho.. espero el próximo cap con ansias

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  2. omg :/
    sube pronto
    que bueno que tu abuelo ya esta mejor :)

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  3. He lloradoo! Tom fúe muy duro con sus palabras..

    La rayita no puede morir! No!

    Siguelaaa

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