Capítulo 7
_______ apenas pudo dormir, recordando por un lado el
ardor de Tom, y por
otro atormenatada por aquel creciente sentimiento de
culpabilidad. «¿Cómo voy a
decirle ahora la verdad?», se preguntaba angustiada,
«¿cómo va a perdonarme que lo
haya engañado?»
Se vistió y bajó a desayunar. En cuanto entró en la
cocina, Tom alzó la vista y le
dirigió una mirada muy cálida.
—Buenos días —lo saludó _______ con una sonrisa.
—Buenos días —respondió él devolviéndosela—. ¿Has dormido
bien?
—Em... sí, bueno, más o menos —contestó ella vagamente.
—Tendré que dejaros solos hoy, he prometido a un vecino
que le ayudaría a buscar
unas reses extraviadas.
—¿No vas al colegio, Elliot? —inquirió la joven enarcando
las cejas.
—Hoy tenemos fiesta —le explicó el chico, sentado al lado
de su padre—. ¿Y
quieres creerte que lo había olvidado? —dijo exasperado—.
Si no, no me habría
levantado tan temprano, me habría quedado en la cama todo
el día.
_______ se rio.
—Oh, vamos, vamos —lo animó dándole unas palmadas en el
hombro—. Si duermes
todo el día te perderás la lección de música, y hoy tenía
pensado enseñarte una
canción que...
—¿Es a eso a lo que te dedicas? —la interrumpió Tom con curiosidad—.
Me
dijiste que te ganabas la vida tocando el teclado... ¿Das
clases?
—No, en realidad no —murmuró la joven incómoda. Tal vez
fuera un buen
momento para decirle la verdad—. Yo... toco los
acompañamientos para distintos
grupos —bueno, una verdad a medias era mejor que una
mentira. ¿Por qué no conseguía
reunir el valor para decírselo?—. Grupos de rock... —dijo
contrayendo el rostro,
esperando a que explotara.
Sin embargo, para su sorpresa, aquella explosión no
llegó.
—Oh. Vaya —balbució Tom—. Bueno, en realidad no tiene
nada de malo —dijo.
_______ estaba mirándolo de hito en hito. ¿Desde cuándo
se había vuelto tan
comprensivo a ese respecto?—. Además, hacer
acompañamientos no es lo mismo que
vestirse de esa forma tan provocativa y cantar esas
letras obscenas —añadió. A
_______ se le cayó el alma a los pies —.Bueno, tengo que
irme. Portaos bien los dos
—se despidió, cortando a la joven, que había abierto la
boca para hablar.
_______ quería haberle dicho la verdad, pero Tom les hizo
un guiño y salió por
la puerta sin darle tiempo siquiera a pensar.
La joven se recostó contra el respaldo de la silla con un
suspiro.
—Oh, Elliot, qué desastre —murmuró apoyando la barbilla
en ambas manos.
—¿Por qué? —inquirió el pequeño, que no sabía qué estaba
pasando por su
cabeza—. Mi padre estaba sonriendo, y he visto que te
sonrojas cuando te mira. No
estoy ciego, ¿sabes? —se quedó mirándola un momento—. ¿Te
gusta, aunque no sea
mister América?
—Sí, me gusta —admitió ella con una sonrisa tímida,
bajando la vista a la mesa—.
Es un tipo muy especial.
—Yo también lo creo —respondió Elliot.
Una hora después estaban frente al teclado practicando
cuando oyeron el ruido de un
motor fuera de la casa. Se miraron extrañados, y Elliot
fue a la ventana a ver de quién
se trataba.
—Qué raro... —dijo el chico—. Es un flamante todoterreno
... Oh... oh...
—murmuró girándose a mirar a la joven—. Me temo que esto
puede traerte problemas...
_______ enarcó las cejas.
—¿Porqué?
Llamaron a la puerta, pero antes de _______ o Elliot
pudieran llegar al vestíbulo,
Harry ya estaba allí, con la puerta abierta, el picaporte
en la mano y mirando a un tipo
enorme que...
—¡Hank! —exclamó ________ corriendo hacia él. El tipo la
alzó por la cintura y la
abrazó, estampando un sonoro beso en su mejilla, y raspándola
con la barba.
—¡Hola, garbancito! —la saludó sonriendo — . ¿Se puede
saber qué estás
haciendo aquí? El viejo trampero que vive montaña abajo
me dijo que habías dejado la
cabaña de Durníng hace días, desde que empezó la nevada.
—Hubo un corte de luz y me habría muerto de frío allí sin
calefacción. El señor
Kaulitz tuvo la amabilidad de permitirme venir a su casa.
La joven se giró hacia Harry y Elliot, que seguían
mirando al grandullón
boquiabiertos.
—Este es Hank —les dijo tomándolo de la manaza—. Es un
buen amigo, y un
músico increíble —se lo presentó—. Ellos son Harry y
Elliot —le dijo a Hank. Se quedó
mirando al niño y al anciano dudando—. ¿Podríais hacerme
un favor? No le digáis a
Tom nada de esta visita, se lo diré yo.
—Su secreto está a salvo conmigo, señorita —le dijo
Harry, excusándose y
volviendo a la cocina
—Y conmigo también —dijo Elliot sonriendo—... siempre y
cuando el señor
Shoeman me firme un autógrafo antes de marcharse.
________ aspiró por la boca, con el temor escrito en los
ojos.
—Sí, ya sé que eres ________ Callaway —le dijo el chico—.
Tengo una cinta de
Desperado. Pero no te preocupes, en cuanto te reconocí la
saqué de donde tiene
escondidas mi padre las demás. Tú piensas decirle la
verdad cuando encuentres el
momento, ¿verdad?
La joven suspiró aliviada.
—Sí, Elliot, pienso hacerlo en cuanto pueda —le
prometió—. De hecho, ya he
intentado hacerlo un par de veces, solo que... bueno, las
cosas se complicaron un poco.
—Seguro que encontrarás el modo de decírselo —la animó el
chico—. Os dejaré
para que habléis —dijo yéndose a la cocina con Harry.
________ llevó a Hank al salón, donde se sentó con él.
—De verdad que no entiendo qué haces aquí. Ese McNaber me
ha dicho que este
Kaulitz odia a las mujeres.
—Bueno, tiene sus razones, te lo aseguro —murmuró _______
entrelazando las
manos sobre su regazo—. Y no aprueba la música rock —le
dijo con un suspiro.
Hubo un silencio.
—¿Cómo te sientes? ¿Has intentado probar a cantar?
—inquirió Hank, mirándola
esperanzado.
La joven asintió despacio, contenta de poder darle la
buena noticia.
—El otro día estaba sola y... empecé a canturrear sin
darme cuenta. Casi no me lo
creía.
—¡Estupendo! —exclamó el hombretón con una amplia
sonrisa—. En ese caso es
posible que te interese lo que he venido a contarte. Los
chicos y yo hemos pensado
participar en un concierto en Larry's Lodge, cerca de
aquí —le explicó él — . Ya sé, ya
sé que no quieres oír hablar de actuaciones en directo,
pero escúchame un momento
nada más: es un concierto benéfico para recaudar fondos
para una asociación de
enfermos de fibrosis. Es un acto de caridad, no un
concierto en el sentido estricto de
la palabra. Solo tendríamos que cantar un par de temas, y
los chicos y yo hemos
pensado que te ayudaría a retomar el contacto con el
escenario.
—No sé, Hank. Haber podido cantar para mí misma es una
cosa, pero frente a un
público...
—Bueno, tú piénsalo. Si no te atrevieras no pasa nada.
Los chicos y yo te
excusaremos y tocaremos temas instrumentales, pero aun
así nos gustaría que vinieras
—se sacó del bolsillo un taco de entradas y le entregó
tres a _______—. Puedes llevar
al chico y a su padre. Tal vez así ese Kaulitz se dará
cuenta de que el rock no es algo
demoníaco.
Volvieron a quedarse callados un instante.
—La familia de la chica mandó una carta a la discográfica
—dijo Hank de
repente—, para agradecerte que intentaras ayudarla.
Decían que eras su heroína y
que... oh, _______, no, por favor...
La joven se había echado a llorar. Hank la abrazó,
acunándola suavemente contra
sí.
—Tienes que superarlo. No puedes esconderte en estas
montañas por el resto de
tu vida. Fue un accidente, solo un accidente.
—Sí, pero si hubiera llegado a ella a tiempo... Si la
gente de seguridad hubiera
estado más pendiente...
—Si, si, si... —replicó él meneando la cabeza—. No puedes
volver atrás en el
tiempo y cambiar las cosas.
La joven se secó los ojos con el puño de la blusa.
—Vamos, _______. Puedes superar esto, lo sé. Los chicos y
yo te echamos mucho
de menos.
—Yo también a vosotros —murmuró ella dándole un cariñoso
abrazo.
Hank miró su reloj.
—Será mejor que me vaya ya —dijo levantándose—. ¡Eh,
chico! —llamó asomándose
a la cocina—, ¿aún quieres ese autógrafo?
Elliot saltó al momento del taburete en el que estaba
subido, viendo a Harry
pelar patatas, y corrió junto al grandullón.
—¡Ya lo creo! —exclamó—. Voy corriendo a por una libreta
y un boli.
Al momento estuvo de vuelta, casi sin aliento. Hank
garabateó su firma, y dibujó
debajo el logotipo del grupo.
—Ahí tienes, chaval.
—Elliot es un talento musical en ciernes —lo informó
________ rodeando al chico
con el brazo—. Le estoy enseñando a tocar el teclado. Un
día de estos, si conseguimos
despistar a su padre, nos lo llevaremos de gira para que
haga los acompañamientos
musicales.
—Seguro que le encantaría —dijo Hank riéndose y despeinándole
el cabello a
Elliot — .Trabaja duro, ¿eh?
—Lo haré, señor Shoeman.
—Bueno, espero verte en el concierto —le dijo Hank a
________—. Hasta pronto.
—¿Qué concierto? —preguntó Elliot muy excitado cuando el
músico se hubo
marchado.
________ le enseñó las entradas.
—Es un concierto benéfico en el que va a participar el
grupo.
—¿Tú también?
—Bueno, si reúno el valor para volver a subirme a un
escenario... sí.
El chico la miró interrogante, y _______ le explicó lo
que le había ocurrido, luchando
por contener las lágrimas.
—Vaya —musitó el chico—, no me extraña que vinieras aquí
para alejarte de todo
una temporada. Pero, como ha dicho Hank, tendrás que
volver a cantar algún día, y
cuanto más esperes para enfrentarte a ello, más te
costará —le dijo con una sabiduría
inusitada para sus doce años.
—Lo sé, pero... Elliot, yo... Yo quiero a tu padre
—murmuró bajando la vista al
suelo—, lo quiero mucho, y en cuanto se entere de quién
soy...
—Aún falta una semana para el concierto —apuntó el
chico—, seguro que podrás
decírselo antes de que se entere por otro medio.
—Y tú, ¿no estás enfadado porque os engañara? —inquirió
mirándolo preocupada.
—No seas tonta —dijo él abrazándola—. Cantante o no,
sigues siendo genial.
La joven se rio y lo abrazó también.
—¿Qué te ocurre, _______? —le preguntó Tom aquella noche,
sentado junto a
ella en el sofá mientras Harry fregaba los platos y
Elliot hacía los deberes en su
cuarto—. Esta noche no pareces tú.
La joven se sentó un poco más cerca de él, y tocó
ligeramente la manga de su
camisa de franela.
—Ha dejado de nevar —le dijo—, dentro de poco tendré que
marcharme.
Tom dejó escapar un profundo suspiro y entrelazó su mano
con la de ella.
—Yo también he estado pensando en eso... ¿De verdad
tienes que volver?
El corazón de la joven dio un vuelco. Quería decirle que
deseaba quedarse con
ellos, y dejar que el futuro se preocupase de sí mismo,
pero no podía.
—Sí, tengo ciertas obligaciones que no puedo desatender
—murmuró
contrayendo el rostro—, cosas que me comprometí a hacer
—le apretó la mano,
armándose de valor—. Tom, el próximo viernes por la noche
tengo que ver a unas
personas en Larry's Lodge —alzó el rostro para mirarlo a
los ojos—. Es un concierto, y
tengo entradas... Cantarán algunos grupos de rock, pero
también habrá otros tipos de
música. ¿Irías conmigo? Elliot podría venir también.
Yo... bueno, me gustaría que vieras
cómo me gano la vida.
—¿Tú y tu teclado?
— Sí, más o menos —asintió ella, rogando a Dios que le
diera fuerzas para decirle
la verdad antes del viernes.
—De acuerdo —aceptó Tom—, tengo allí a un antiguo
compañero de la Patrulla
de Esquí que aún está activo. Claro, me encantará ir
contigo. Iría contigo a cualquier
rincón del mundo.
________ lo abrazó con fuerza.
—Yo también —murmuró.
Tom inclinó la cabeza, buscando su boca, y ella se la
entregó con ardor y
devoción, sin pensar en el futuro. Al cabo de un rato,
sus labios se abrieron en una
muda invitación que él aceptó, tomándola por las caderas
y atrayéndola hacia sí para
ponerla en íntimo contacto con los duros y masculinos
contornos de su cuerpo.
El gimió haciendo el beso aún más profundo, y ________ se
dijo entre nubes que lo
amaba, que lo adoraba. Si pudiera quedarse con él para
siempre...
Tuvieron que apartarse un momento para tomar aliento.
—Tom, podrían entrar Harry o Elliot... —musitó ella con
la frente apoyada en la
de él.
—No me importaría nada —le dijo él sorprendiéndola—. No
me avergüenzo de lo
que siento por ti, ________.
La joven sonrió y apoyó la cabeza en su pecho mientras
veían la televisión. Al
rato se les unieron Harry y Elliot, quien le prometió a
su padre que ya había terminado
sus deberes. El anciano sonrió para sí al verlos
abrazados, como si se hubiera
imaginado que antes o después ocurriría, y al muchacho no
pareció importarle en
absoluto, muy al contrarío.
Eran casi como una familia, se dijo la joven feliz. Nunca
se había sentido tan a
gusto.
Un par de horas más tarde, Harry y el chico se fueron a
la cama, dejándolos de
nuevo a solas, pero Tom volvió a llevarla a su estudio
para que tuvieran más intimidad.
Allí se tumbaron juntos en el amplio diván de cuero que
había junto a la pared,
ella echada sobre él.
—He tenido que luchar mucho para mantener este lugar —le
estaba diciendo
Tom—, pero la tierra es buena y tengo una carabana de
ganado bastante respetable.
No puedo ofrecerte riquezas ni una posición social
elevada, pero cuidaría de ti
—añadió mirándola solemnemente a los ojos.
La joven le acarició la mejilla suavemente.
—Pero Tom, tú no sabes nada de mí. Tal vez cuando
conozcas mi entorno, lo que
me rodea, lo que hago, no te guste tanto como piensas
—musitó con pesimismo.
—No lo creo, es imposible. Te quiero a ti, lo demás no me
importa nada.
________ no podía evitar preguntarse si ese ardoroso amor
no se debería
únicamente a que era la primera mujer con la que había
compartido momentos íntimos.
Lo cierto era que tenía miedo a ilusionarse sin estar
segura de la firmeza de sus
sentimientos.
—Démonos un tiempo antes de hacer planes, ¿quieres, Tom?
—le sugirió con
suavidad. Rodó hasta quedar apoyada en el costado, junto
a él—. Disfrutemos del
presente. Ámame, por favor —susurró besándolo.
Tom dejó escapar un gemido gutural, atrayéndola hacia sí
apasionadamente.
Despertaba en él un deseo salvaje. Tal vez ella estuviera
nerviosa ante la idea de un
compromiso, pero él estaba muy seguro de lo que quería:
la quería a ella.
Con hábiles manos se deshizo de la blusa de la joven, del
sostén, y se arrancó con
prisas su propia camisa a continuación, ansioso por
sentir la suave piel de ________
contra la suya. Sin embargo, pronto aquello no fue
suficiente. Se tumbó sobre ella y la
sintió temblar. Su cuerpo respondió, haciendo estremecer
sus miembros. Se frotó
sensualmente contra ella, alzando la cabeza para mirarla
a los ojos. _______ contuvo el
aliento extasiada por aquella fricción.
—También es nuevo para mí —murmuró Tom, adivinando sus
pensamientos,
mientras sacudía las caderas hacia las de _______—. Dios
—gimió con voz ronca—, es
como si me quemara, sentirte de este modo...
—Yo noto lo mismo —asintió ella arqueándose hacia él.
Le encantaba sentir el peso de su cuerpo, su mera
masculinidad. Lo rodeó con los
brazos para atraerlo más hacia sí y abrió la boca para
darle acceso. Al instante la
lengua de Tom estaba invadiéndola, con unos movimientos
lentos y sensuales que la
hicieron estremecerse de placer.
Tom deslizó una mano por debajo de ella, apretándola
contra sí, y quedaron de
repente en una posición tan excitante que la necesidad
del otro los inundó a ambos.
_______ hincó las uñas en la espalda masculina para
contener el deseo. Era como si un
rayo la hubiese sacudido, haciendo que la recorriera una
sensación eléctrica.
Tom se apartó de ella al instante, tembloroso, intentando
controlarse con
todas sus fuerzas.
—Lo siento —jadeó—, no pretendía que llegáramos tan
lejos.
_______ también estaba temblando, y gruesas lágrimas de
frustración rodaban
por sus mejillas.
—¡Pero yo te deseaba, Tom!, ¡lo deseaba! —susurró.
—Yo también cariño, no sabes de qué modo... —contestó él
— , pero no podernos
dejarnos llevar de ese modo.
—Oh, Tom, ¿pero por qué no podemos llegar al final? —le
suplicó mirándolo a
los ojos—. Solo una vez... por favor...
Él tomó el suave rostro de la joven entre sus manos y la
besó en la frente.
—No podemos hacerlo, _______, podría dejarte embarazada...
porque imagino que
no estarás tomando la pildora, ¿verdad?
La joven se sonrojó ligeramente.
—No.
—Entonces tendría que ser yo quien... —comenzó él
sonrojándose también
ligeramente—. Quiero decir que tendría que ir al pueblo,
y entrar en una farmacia y
pedir un paquete de preservativos y...
—¿Te daría vergüenza?
—No, no es eso —respondió él molesto—. Toda la comunidad
piensa que soy un
misógino. Saben que estás en mi casa, y si me vieran
comprando eso... No voy a dejar
que piensen que eres esa clase de mujer.
_______ sonrió conmovida.
—¿Sabes?, creo que no me importaría quedarme embarazada
de ti y tener un
pequeño Tom.
Él se rio suavemente.
—Los hijos deben nacer dentro del matrimonio —replicó—.
Te quedarás con
nosotros hasta el día de ese concierto y después...
después te haré una pregunta a la
que espero que respondas que sí —murmuró sonrojándose.
—Oh, Tom... —musitó la joven sonrojándose también al
imaginar de qué se
trataba.
Él la besó.
—Y ahora será mejor que nos vayamos a la cama... —dijo
incorporándose con
ella—, cada uno a la suya.
_______ se rio divertida ante la aclaración.
HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPITULO DE HOY ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA... HASTA PRONTO :))
Huyy esto cada vez se pone mas bueno eh me encanto espero el próximo cap..
ResponderEliminarSube pronto
ResponderEliminarCada vez mas interesantee!!
ResponderEliminarSiguelaa prontooo ;)
Cada vez mas interesantee!!
ResponderEliminarSiguelaa prontooo ;)
Sigueéeeee
ResponderEliminar