Capítulo 8
Los siguientes días pasaron volando. La nieve había
comenzado a derretirse, y
los cielos habían quedado despejados gracias al tan
esperado chinook. Y llegó la noche
del concierto. _______ se puso un sensual vestido de
cuero color crema con unas botas
a juego, y se dejó suelto el cabello, que le caía en
suaves ondas sobre los hombros,
desparramándose por su espalda. No había sido capaz de
decirle la verdad a Tom, así
que, si reunía el valor suficiente para subirse al
escenario con el grupo, se enteraría
aquella noche. Tal vez no fuera la mejor manera, pero...
sería menos difícil que
intentar explicárselo. Inspiró profundamente y bajó las
escaleras.
Minutos después estaba sentada con Elliot y Tom en una de
las mesas del
auditorio donde se iba a celebrar el concierto. A Elliot
se lo veía tenso, y Tom no
parecía el mismo desde que la había visto descender las
escaleras vestida de aquel
modo. No le había hecho ningún comentario, pero la joven
lo notaba tirante.
_______ se preguntó con temor si después de aquella noche
las cosas cambiarían
para siempre, si volvería a yacer con él en el diván de
su estudio, intoxicada por sus
dulces besos mientras el fuego crepitaba en la chimenea.
«Oh, Tom...», pensó, «te
quiero tanto...»
Elliot parecía incómodo con su traje azul, y empezó a
estirar el cuello y a mirar
en derredor, buscando con la mirada al resto de
componentes de Desperado.
—¿Qué buscas, hijo? —inquirió Tom.
Elliot se removió incómodo en su asiento.
—Um... estaba mirando a ver si hay por aquí alguien
conocido —improvisó.
—A alguien conocido... —repitió su padre chasqueando la
lengua—. Gente de la
farándula... No dejes que te impresionen, no son más que
lentejuelas y focos. No
pertenecen a nuestro mundo, Elliot.
Eso era lo que pensaba, se dijo _______, sintiendo como
si el estómago se le
hubiera llenado de plomo.
—Tienes la mano helada —murmuró Tom mirándola
preocupado—. ¿Te
encuentras bien, cariño?
Aquella palabra hizo que una tímida oleada de calor la
invadiera, y esbozó una
leve sonrisa. No tenía que perder la esperanza.
—Estoy bien —le aseguró apretándole la mano—. Tom, yo...
Pero no pudo terminar la frase, porque el espectáculo ya
había empezado. Abrió
el concierto una cantante de la zona, con una vieja
balada country, muy aplaudida por
los presentes. El presentador del acto volvió al
escenario mientras la mujer se
retiraba. _______ esperaba que presentase la siguiente
actuación, y poco podía
imaginarse lo que le esperaba.
—Damas y caballeros, imagino que todos conocerán el genio
y el talento de los
componentes de un grupo que no necesita presentación:
Desperado —hubo una enorme
ovación en el auditorio con entusiastas silbidos de los
más jóvenes del público. El presentador,
con su imperturbable sonrisa, tuvo que esperar a que se
calmaran para
continuar—. Han ganado innumerables premios, y el año
pasado obtuvieron un Grammy
por
Changes in the Wind. Sin embargo, su fama no es la razón por la que
queremos
honrarlos esta noche —_______ sintió como si de pronto se
le hubiera abierto un
agujero en el estómago. Para su sorpresa, una azafata se
acercó al escenario para
entregar al presentador una placa—. Como seguramente
algunos recordarán, hace algo
más de un mes, una adolescente murió en un concierto del
grupo, y la cantante,
dejando a un lado su propia seguridad se bajó del
escenario para intentar salvarla. Por
ese trágico suceso, el grupo suspendió la gira que estaba
haciendo y han estado
retirados desde entonces de los escenarios. Nos
enorgullece anunciarles que esta noche
están de vuelta con nosotros, y en mejor forma que nunca.
Esta placa es un
reconocimiento de todas las personas que han organizado y
que participan en este
evento a la valentía y generosidad de esta joven cantante
—miró en dirección al
público—. _______ Callaway, ¿quieres subir aquí conmigo y
unirte a tu grupo?
______ se había quedado paralizada. No se había esperado
nada semejante,
pero al parecer los chicos debían saberlo, porque habían
salido al escenario y estaban
sonrientes junto al presentador.
La joven miró a Elliot, que la estaba observando con
adoración, y después se
volvió hacia Tom. Este estaba mirando en derredor,
esperando ver levantarse a la
cantante de la que el presentador estaba hablando porque
el nombre con el que
_______ se había presentado el día que se conocieron, no
había sido precisamente el
artístico.
La joven le dijo un «hasta ahora» en voz muy queda, y lo
escuchó balbucir un
«¿qué?» extrañado mientras se ponía de pie y se dirigía
hacia el escenario. Se sintió
incapaz de volver la vista atrás, pero casi podía sentir
la mirada furiosa del ranchero
en su espalda, y pronto sus pensamientos se vieron
ahogados por los aplausos
ensordecedores del público.
—Gracias —musitó mientras tomaba la placa de manos del
presentador y se
besaban en la mejilla.
Tomó el micrófono que le tendía el hombre y se colocó
entre Johnson y Deke
para hablar.
El rostro de Tom parecía debatirse entre la ira y el más
absoluto asombro.
—Muchas gracias a todos. Para mí estas últimas semanas
han sido muy duras,
pero ahora estoy bien. Quiero mandar desde aquí todo mi
apoyo a los padres de
Wendy, aquella chica —murmuró con la voz quebrada por la
emoción. El público
aplaudió de nuevo, y la azafata regresó para llevarse el
micrófono y la placa para que
pudieran ocupar sus lugares en el escenario.
Antes de situarse frente al micrófono, _______ susurró
algo a Hank que este
comunicó a los otros, quienes asintieron con la cabeza.
—Querría dedicarle esta canción —dijo la joven—, a un
hombre y a un chico muy
especiales, con todo mi amor.
El batería marcó el ritmo de una de sus baladas más
conocidas, Lave Singer. Era
una canción que llegaba al corazón, sobre todo cuando era
interpretada por la voz
única e inigualable de ________. La joven puso toda su
alma en cada palabra,
imprimiéndoles sentimiento, pero Tom no parecía estar
escuchándola, porque al cabo
de un rato se levantó e hizo que Elliot se levantara
también, arrastrándolo fuera del
auditorio.
________ no supo cómo pudo terminar la canción. Tras
dejar las últimas notas
flotar en el aire, todos los presentes se pusieron de
pie, aclamándolos con una cerrada
ovación. A petición del público tuvieron que hacer un bis
y, tal y como se había temido
_______, cuando salieron del edificio, no había rastro de
la camioneta de Tom. ¿Por
qué había tratado de engañarse, pensando que al menos
esperaría para pedirle
explicaciones?, se dijo la joven con amargura. Tom había
expresado claramente lo
que sentía cuando se había levantado y se había marchado
sin mirar atrás.
—Me temo que tendré que buscarme algún sitio donde
alojarme antes de volver a
la ciudad —le dijo a los chicos esbozando una sonrisa
triste.
—¿No lo ha encajado bien, eh? —inquirió Hank con voz
queda—. Lo siento, nena.
Tenemos una suite enorme en el hotel. Puedes quedarte con
nosotros si quieres.
Mañana iré al rancho y recogeré tus cosas.
—Gracias, Hank —murmuró ella. Inspiró profundamente y
apretó la placa contra
su pecho—. ¿Dónde será la próxima actuación?
—Esa es mi chica —dijo el hombretón rodeándola con el
brazo.
—San Francisco será nuestra próxima parada —le explicó
Johnson.
—Ya tenemos reservado el hotel, y mañana tomaremos un
autobús —intervino
Deke.
La joven esbozó una sonrisa maliciosa girándose hacia
Hank, quien contrajo el
rostro molesto.
—Sí, bueno, ya sabes que tengo pánico a los aviones.
—Gallina —lo picó ______—. Pues lo que soy yo no tengo
intención de pasarme
todo el día metida en un autobús. Tomaré el primer vuelo
y me reuniré con vosotros
en el hotel.
—Como quieras —dijo él encogiéndose de hombros—. ¿Vamos
todos a tomar algo
para celebrar nuestro regreso a los escenarios?
______ no durmió apenas esa noche, y por la mañana vio a
Hank partir hacia el
rancho de Tom en el todoterreno que habían alquilado.
Volvió más de una hora después.
—¿Pudiste recoger mis cosas? —le preguntó _______ cuando
entró en la suite.
—Sí, la maleta que dejaste en la cabaña de Durning, y la
que te habías llevado al
rancho. Las he dejado en recepción y las subirán ahora
—contestó el grandullón—. El
chico te manda una nota —dijo tendiéndosela.
—¿Y Tom? —inquirió la joven insegura.
—No estaba allí. Solo vi al chico y al viejo —respondió
Hank. Al ver la expresión
triste en el rostro de ________, le dijo—: no le des más
vueltas. Seguramente no habría
salido bien. Tú naciste para estar bajo los focos, nena,
para deslumbrar.
—¿Tú crees? —replicó ella con desgana.
De algún modo, aunque pareciera una locura, todos esos
días había tenido la
impresión de que podría encajar fácilmente en el mundo
del ranchero.
Se dejó caer en el sofá y desdobló la nota de Elliot:
_______, estuviste genial. Siento no haber
podido quedarme a escucharte hasta
el final. Papá no abrió la boca durante todo
el camino a casa, y anoche se encerró en su
estudio y no ha salido hasta esta mañana.
Dijo que se iba a cazar, pero no llevaba el
rifle. Espero que estés bien. Escríbeme
cuando puedas. Te quiere, Elliot.
La joven tuvo que morderse el labio inferior para no
llorar. «Querido Elliot...». Al
menos aún seguía importándole al muchacho. Sin embargo,
había caído en desgracia
ante los ojos de Tom, y estaba segura de que era algo
definitivo. Nunca la perdonaría
por haberlo engañado. No sabía qué hacer. Era incapaz de
recordar un solo momento
en toda su vida en que se hubiera sentido tan
desgraciada.
El grupo pasó el resto del día ultimando los detalles de
la actuación en San
Francisco con Jerry, su manager, y reservaron el billete
de avión para ________ a
primera hora del día siguiente.
La joven se retiró temprano a la suite para intentar llamar
al rancho antes de
que subieran los chicos.
Tenía que intentarlo una última vez, se dijo a sí misma.
Tal vez si Tom la dejara
explicarse... Marcó el número. El teléfono dio un tono,
otro, otro... la joven contuvo el
aliento.
—Kaulitz —contestó una voz profunda y cansada.
El corazón de _______ saltó dentro de su pecho.
—¡Tom! —exclamó—, Tom, por favor, déjame explicarte...
—No necesito ninguna explicación. ________. Me mentiste,
me hiciste creer que
eras una chica tímida que tocaba acompañamientos con su
teclado. Te has reído de mí.
—Eso no es cierto, Tom, yo...
—Todo ha sido una gran mentira, ¡nada más que una sucia
mentira! Bien, pues
regrese con su público, señorita Callaway y siga grabando
discos o álbumes o como
diablos quiera que los llamen. Nunca te he querido,
excepto en mi cama, así que no es
una gran pérdida para mí —mintió. Pero _______ no podía
ver la agonía en sus ojos ni su
rostro contraído.
Tom seguía amándola, y aunque al principio se había
enfadado porque no le
hubiera dicho la verdad, con las horas el enfado había
pasado, quedando en su lugar la
convicción de que una artista de éxito internacional, una
mujer con tanto talento, no
podía ser feliz a su lado. No tenía nada que ofrecerle,
nada que pudiera reemplazar la
fama y el mundo a sus pies. Nunca hasta ese momento se
había sentido tan inferior,
tan común. Verla sobre aquel escenario había sido como
una horrible pesadilla que
hubiera tenido despierto, una pesadilla que había puesto
a _______ fuera de su alcance
para siempre.
—Tom... —musitó la joven espantada—, Tom, no puedes estar
hablando en
serio...
—Estoy hablando muy en serio —dijo él sintiendo un nudo
insoportable en la
garganta. Cerró los ojos—. No vuelvas a llamar, no vengas
por aquí, no nos escribas.
Eres una mala influencia para Elliot —y colgó el teléfono
sin decir otra palabra, la
frente bañada en sudor, y se tapó el rostro con las
manos, horrorizado por lo que
acababa de hacer.
_______ se había quedado paralizada mirando el auricular.
Despacio, muy
despacio, lo colgó, al tiempo que las lágrimas empañaban
sus ojos.
Como un autómata, se puso el camisón, se metió en la cama
y apagó la luz de la
mesilla. En la oscuridad, las crueles palabras de Tom
martilleaban en su cerebro. La
joven se giró y hundió el rostro en la almohada. No sabía
cómo podría seguir viviendo
con el desprecio de Tom, del único hombre al que había
amado, sobre sus espaldas.
La odiaba, creía que había estado jugando con él,
divirtiéndose a su costa. Las lágrimas
quemaban sus ojos. Como un hermoso jarrón que alguien
hubiera tirado al suelo de un
manotazo, con la misma brusquedad había acabado su sueño
y, al igual que el jarrón
habría quedado hecho añicos, del mismo modo sería
imposible reconstruir ese sueño.
Tal vez Hank tuviera razón, tal vez fuera mejor así... Ni
ella misma podía creerlo.
«Da igual lo que crea», se dijo. Tendría que aprender a
pensar así. Había trabajado
mucho para llegar a donde había llegado, había tenido que
superarse a sí misma, y no
podía tirarlo todo por la borda. Además, se debía a sus
fans, que la habían apoyado
desde el principio. Se lo debía a Wendy.
A pesar de su firme decisión de no dejarse llevar por la
tristeza, cuando se
levantó a la mañana siguiente, a _______ le pareció que
era el fin del mundo. Los chicos
bajaron su equipaje, sin hacer ningún comentario acerca
de sus ojos hinchados, el
rostro pálido y sin maquillar, y el cabello recogido de
un modo descuidado. Tenía un
aspecto terrible, lo sabía, pero no le importaba.
Los chicos se despidieron de ella deseándole buen viaje y
se apresuraron para no
perder el autobús. A los pocos minutos llegó el taxi que
le había pedido el
recepcionista, y un botones la ayudó con las maletas.
Cuando llegó al aeropuerto facturó las maletas, y entró
sonámbula en el avión,
siguiendo a los demás pasajeros. Una azafata la condujo a
su asiento, donde se dejó
caer cansada, y se abrochó el cinturón de seguridad.
Atendió hastiada a la demostración e indicaciones de la
otra azafata sobre casos
de emergencia y choque, y al final el piloto anunció que enseguida
despegarían.
_______ se despidió en silencio de Tom, de Elliot, y de
Harry, sabiendo que no
volvería a verlos. Contrajo el rostro ante aquel pensamiento.
«¿Por qué, Tom?», gimió
para sus adentros, «¿por qué no quisiste escucharme?»
El aparato se deslizó por la pista, y alzó el vuelo. A
_______ le pareció que había
sido un despegue algo lento y torpe, pero al rato sacudió
la cabeza: estaba empezando
a parecer Hank...
Trató de entretenerse mirando por la ventanilla, pero la
vista de las montañas
nevadas hacía que volviera a pensar en Tom y... De pronto
unos gemidos lastimeros
del asiento de detrás la sobresaltaron. Se volvió y vio
que se trataba de un hombre de
unos sesenta años, bastante obeso, con una mano en el
pecho, y sudando
abundantemente.
— ¡Dios mío!, creo que está teniendo un ataque al corazón
—dijo alarmado el
ejecutivo sentado a su lado—. ¿Qué podemos hacer?
—Déjeme a mí, sé cómo hacer un masaje cardíaco —dijo
desabrochándose el
cinturón y levantándose—. Vaya usted a llamar a una de las
azafatas.
El ejecutivo se desabrochó también el cinturón de
seguridad y se levantó, pero
apenas hubo dado unos pasos por el pasillo, cuando el
piloto gritó muy agitado por los
altavoces que adoptaran la posición de choque. _______ se
quedó paralizada, no podía
moverse, y antes de que pudiera reaccionar, pudo sentir
cómo la fuerza de la gravedad
aumentaba a medida que el avión caía. Perdió el
equilibrio y, antes de caer al suelo
inconsciente, su último pensamiento fue que no volvería a
ver a Tom.
Elliot estaba viendo la televisión sin demasiado interés,
deseando que su padre
hubiera escuchado cuando ________ trató de explicarse,
Suspiró con pesadumbre y se
metió en la boca otra patata frita.
De pronto, la película que estaba viendo en el canal
local fue interrumpida por un
boletín de noticias de última hora. Elliot frunció el
ceño, pero al escuchar lo que
estaba diciendo el reportero se levantó corriendo y fue a
buscar a su padre.
Tom estaba en su estudio sin lograr concentrarse en lo
que estaba haciendo
cuando su hijo entró a toda prisa, con las pecas más
marcadas que nunca sobre el
rostro lívido.
—¡Papá, ven rápido! —le dijo—. ¡Rápido!
El primer pensamiento de Tom fue que le había ocurrido
algo a Harry, pero
cuando Elliot se detuvo frente al televisor, lo miró
extrañado, y después fijó la vista
en la pantalla, donde estaban mostrando imágenes de un
reportero en el aeropuerto.
—... el avión se estrelló hace unos diez minutos según la
información de que
disponemos —estaba explicando un hombre que seguramente
era el gerente del
aeropuerto—. Hemos enviado helicópteros en busca del
aparato siniestrado, pero el
viento es muy fuerte, y el área en la que ha caído el
avión es inaccesible por carretera.
—¿De qué avión...? —farfulló Tom.
—Repetimos la noticia para los telespectadores que acaben
de sintonizarnos
—dijo el reportero apartando el micrófono del gerente—:
Un vuelo charter se ha
estrellado en algún lugar de las Grandes Montañas Tetón.
Un testigo ocular
entrevistado por nuestra cadena dijo que vio salir llamas
de la cabina del aparato, para
después caer en picado sobre las montañas, perdiéndolo de
vista. Entre el pasaje del
avión se encontraban dos importantes ejecutivos de San
Francisco, Bob Doyle y Harry
Brown, y la cantante del grupo de rock Desperado. _______
Callaway.
Tom se dejó caer en el sillón temblando de tal modo que
este se tambaleó
ligeramente. Se había puesto tan pálido como Elliot.
Había dejado de escuchar al
reportero. En su mente escuchaba una y otra vez las cosas
horribles que le había
dicho a _______: que no la amaba, que no quería volver a
verla. Y ahora... estaba
muerta. Tom no se había sentido peor en toda su vida. Era
como si le hubiesen
cortado un brazo o una pierna, como si le faltase el aire
en los pulmones.
Solo entonces comprendió hasta que punto la amaba...
cuando ya era demasiado
tarde para retractarse de sus palabras, cuando ya era
demasiado tarde para ir a por
ella y llevarla a casa. Pensó en su frágil figura,
tendida sobre la fría nieve, y un gruñido
de frustración escapó de su garganta mientras se frotaba
el rostro angustiado: la
había apartado de su lado porque la amaba, porque no
quería hacerla desgraciada, pero
ella jamás lo sabría. Su último recuerdo de él debía
haber sido de odio y dolor. Habría
muerto pensando que no le importaba en absoluto.
—No puedo creerlo —balbucía Elliot, meneando despacio la
cabeza—, no puedo
creerlo... El viernes estaba en el auditorio, cantando de
nuevo... —su voz se quebró, y
rompió a llorar amargamente, dejándose caer en el sofá.
Tom no podía soportarlo. Se levantó, pasando por delante
de Harry, que lo miró
sin comprender la palidez de su rostro, ni dónde iba con
tanta prisa, y salió de la casa,
cayendo al suelo de rodillas con los puños apretados
contra los sucios restos de la
nieve derretida y con el rostro contraído.
—¡___________!
El eco reverberó su grito desgarrado. Tembloroso y
agitado, apenas fue
consciente de que Harry había salido detrás de él y
estaba a su lado. Le había puesto
una mano en el hombro.
—Elliot me lo ha contado —murmuró.
Tom se puso de pie tambaleándose.
El anciano se había metido las manos en los bolsillos y
miraba con tristeza el
establo, donde _______ tantas veces había estado,
alimentando a los terneros.
—Dicen que por culpa del viento y lo inaccesible que es
el lugar, probablemente
no podrán rescatar los cuerpos.
El ranchero no quería siquiera pensar en la idea de
dejarla para siempre en la
cumbre de la montaña, enterrada en la nieve, entre los
restos calcinados de un avión.
Apretó los dientes.
—Yo la sacaré de allí —masculló—, Harry, saca mi equipo
de esquí y mis botas del
garaje, y mi traje de aislamiento térmico del armario del
vestíbulo. Voy a llamar a
Terry Meade.
—¿El jefe de la Patrulla de Esquí de Larry's Lodge?
—Sí. Puede conseguirme un helicóptero para subir allí
arriba.
Volvieron a entrar en la casa y Harry se apresuró a
buscar lo que Tom le había
pedido mientras este agarraba el teléfono.
—¡Tom Kaulitz! —exclamó Terry cuando su secretaria le
pasó la llamada—,
¡justo el hombre que necesitaba! Se ha estrellado un
avión en...
—Lo sé —lo interrumpió Tom — . Conozco a la cantante que
viajaba en él.
Escucha, ¿podrías conseguirme un mapa topográfico de la
zona y un helicóptero?
También necesitaré un kit de primeros auxilios, algunas
bengalas...
—Enseguida —contestó Terry—, tendrás todo lo que
quieras... pero me temo que
por desgracia el kit de primeros auxilios no te sirva de
nada. Lo siento. No parece
probable que haya supervivientes...
—Da igual, ponlo de todas formas, ¿quieres? —le espetó
Tom, tratando de
controlar las náuseas. — Estaré ahí en media hora.
—Bien, te esperamos.
Mientras Tom se ponía el equipo de esquí, Elliot se
acercó con los ojos
enrojecidos y la cara más triste que le había visto
nunca.
—Supongo que no me dejarás que te acompañe... —musitó.
—No es lugar para ti —contestó su padre—. Dios sabe lo
que me encontraré
cuando llegue al lugar del accidente.
Elliot se mordió el labio inferior.
—¿Ha muerto, verdad papá? —inquirió en un hilo de voz.
Tom contuvo las lágrimas a duras penas.
—Quédate aquí con Harry. Os llamaré en cuanto sepa algo.
—Ten mucho cuidado, papá —murmuró el chiquillo
abrazándolo—. Te quiero.
—Yo también te quiero, hijo —dijo el ranchero emocionado,
atrayéndolo con
fuerza hacia sí—. No te preocupes por mí. Sé lo que estoy
haciendo, estaré bien.
—Buena suerte —le deseó Harry estrechándole la mano.
—La necesitaré —masculló Tom. Hizo un gesto de despedida
y salió de la casa.
Cuando detuvo la camioneta frente al cuartel de la
Patrulla de Esquí, ya estaban
congregados allí Terry Meade con varios miembros de la
patrulla, el piloto del
helicóptero, y el sheriff del condado y su ayudante,
tratando de mantener a raya a los
medios de comunicación que se habían desplazado hasta
allí.
—Esta es la zona en la que creemos que cayó el avión —le explicó
Terry a Tom,
señalando una zona en el mapa que había extendido sobre
una mesa plegable—, el pico
Ironside. El helicóptero trató de llegar al valle que hay
al pie, pero el viento se lo
impidió. El arbolado es muy denso en esa área, y la
ventisca de nieve limita mucho la
visibilidad. Voy a mandar a los chicos a peinar estos
puntos —dijo indicando varios
lugares en los alrededores de Ironside en el mapa—, pero
ese pico es criminal... varios
locos temerarios se han matado tratando de descender por
él. Si alguien puede llegar
allí, eres tú.
—Muy bien, vamos a hacerlo —asintió Tom decidido.
—De acuerdo. Si encuentras el avión enciende una bengala.
Te he metido un
teléfono móvil en la mochila, junto con las otras cosas
que me pediste. Tiene más
cobertura que nuestros walkie-talkies —miró en derredor—.
¿Todo el mundo sabe lo
que tiene que hacer? —los hombres asintieron con la
cabeza—. Bien, vamos allá.
HOLA!! UNA DISCULPA POR NO AGREGAR ... MI ABUELO AYER SE PUSO MUY MAL Y YO LA VERDAD NO TENIA CABEZA PARA ACORDARME Y AGREGAR ... GRACIAS A DIOS YA EL ESTA BIEN ASI QUE YA HOY PUDE AGREGAR ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... YA TERMINA :( ... HASTA PRONTO :))
Me encanto pero no creo que (Tn) haya muerto pero si que este herida.. ojala Tom la encuentre y le pida perdón x todo lo que le dijo.. que bueno que tu abuelo ya este mejor virgi me alegro mucho.. espero el próximo cap con ansias
ResponderEliminaromg :/
ResponderEliminarsube pronto
que bueno que tu abuelo ya esta mejor :)
He lloradoo! Tom fúe muy duro con sus palabras..
ResponderEliminarLa rayita no puede morir! No!
Siguelaaa
Sigueeeeee
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